Vicente Pascual

Guionista y director

 

Biografía 

Natural de Elche, aunque reside entre San Vicente del Raspeig y Bucarest (Rumanía). Es técnico del Taller de Imagen de la Universidad de Alicante desde 1995, donde, entre otros muchos trabajos, ha realizado 6 documentales de contenido social. Licenciado en Derecho y Máster en Comunicación, también estudió Historia y Estética del Cine en Valladolid y Guión Cinematográfico en Cuba. Mantiene un estrecho vínculo con el cine y la cultura rumana a través de sus estudios en la Universidad Transilvania de Brașov (Rumanía) y en el Instituto Cultural Rumano. Ha recibido varias becas de esta última institución lo que le permite iniciarse como director independiente en dos largometrajes que en la actualidad prepara en dicho país.

FILMOGRAFÍA

Vicente en corto 

La película, de las inconfesables: Sacrificio, de Andrei Tarkovski y El caballo de Turín, de Béla Tarr. Si hablamos de Hollywood: Magnolia, de Paul Thomas Anderson.

Y española, Tierra de Julio Medem.

Un corto, Marilena de la P7, de Cristian Nemescu y la mayoría de los cortos del Nuevo Cine Rumano.

Una serie, Roma

Un director. De los clásicos, casi todos. No me caben aquí en una lista. De los modernos: Lars von Trier y Cristian Mungiu. Un director español: pese a quien le pese, Pedro Almodóvar. Le debemos muchísimo en España desde los 80.

El último libro que has leído, Solenoide, de Mircea Cartarescu.

ENTREVISTA

¿Cuándo supiste que querías dedicarte profesionalmente al medio audiovisual?

De niño jugaba con el CineExin y supongo que algún día empecé a preguntarme por lo que había detrás de las imágenes y de todas esas películas de las que era fiel seguidor en la sesión continua  de los sábados. Más en serio fue cuando empecé con grupitos de teatro, a interesarme por la música, a filmar con el Súper-8 y con el vídeo 8mm. Ahí descubrí los nuevos formatos y el cine amateur. Con 18 años, antes de entrar en la facultad de Derecho supe que, independientemente de lo que estudiara, al final acabaría trabajando en el sector audiovisual. Y así fue.

¿Dónde has realizado tu formación? 

Estudié Derecho en la UA porque en la familia nadie veía muy claro lo del cine. Pero yo insistía en mi empeño haciendo cursos relacionados con la fotografía y el audiovisual de forma paralela a la facultad. Ahí fue cuando hice un curso de Experto Universitario en técnicas visuales en la misma UA. Luego estudié Historia y Estética del Cine en la Universidad de Valladolid e hice un Máster en Comunicación e Industrias Audiovisuales en la Universidad Internacional de Andalucía. Al terminar, con una ayuda de la AECI me fui a Cuba a estudiar guión cinematográfico en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños. Y más recientemente he asistido a varios talleres de teatro e interpretación en Brasov, Rumanía. O sea, sin parar.

Una vez acabada tu formación ¿qué has hecho dentro del medio audiovisual?

Creo que uno debería estar siempre formándose, reciclándose y poniéndose al día. Eso siempre es un estímulo. Talleres, masterclass, cursos on-line…. Hace 25 años eso no estaba al alcance de la todos o ni siquiera existían. Yo empecé como autodidacta con el Súper-8 y los primeros formatos de vídeo haciendo cine amateur. Gracias a ello y al Máster en Comunicación que hice en Andalucía, comencé a trabajar en el Taller de Imagen de la UA a finales de los 90, a cuya plantilla pertenezco en la actualidad. La UA me dio la base, allí he hecho de todo: desde la toma de imágenes y la realización en plató / directo, a confeccionar una escaleta o elaborar un presupuesto, todo lo que implica la producción audiovisual. En la actualidad la actividad de esta unidad está dirigida básicamente a ser el soporte audiovisual de la institución universitaria, por eso, a partir del año 2005 junto a ese cometido básicamente institucional, decidí iniciarme además en la dirección de cine documental ya que en el contexto de la UA era bastante más viable que la ficción. He realizado hasta la fecha 6 documentales de contenido social producidos o o co-producidos con la UA. A raíz de uno de ellos rodado en Rumanía, La cometa de Andrei, decidí estudiar allí durante cinco veranos la lengua y la cultura rumanas. Eso me puso en contacto con la literatura, el teatro y sobre todo, con el cine rumano. Por eso, al margen de la UA, desde 2015 vivo a medio camino entre Alicante y Bucarest, donde preparo en la actualidad dos proyectos de largometraje: uno documental, Invisible wings (Aripi Invizibile) y otro entre el documental y la ficción, Dreamin’.

¿Ficción o realidad que prefieres?

Me interesan los temas universales, cuestiones relativas a la sociedad del momento. Me quedo con el cine de ficción, aunque me gusta ese terreno fronterizo entre un mundo y otro. Lo que para mí cambia es la forma de narrar ya sea metafórica, con un uso barroco del lenguaje o más realista y directa. Según mi estado de ánimo me podría gustar una más que otra, no importa, cambiar es bueno cuando no encuentras lo que buscas. La propia esencia del cine es el movimiento.

¿Cuál es el trabajo con el que te sientes más orgulloso?

En general, con aquel en el que tienes la suerte de trabajar en equipo de una forma profesional, concentrándote exclusivamente en tu trabajo como parte de un todo. Ahí ves recompensado tu esfuerzo en el resultado final. Yo me siento más cómodo y mejor en el guión y la realización. Motivado me siento cuando me enfrento a lo nuevo, a la novedad planteada como reto, como un obstáculo a salvar. Por eso sin lugar a dudas, de lo que me siento más orgulloso es de todo lo que he hecho en Rumanía, porque he partido de cero en un país al que conocí a partir de un rodaje y he tirado adelante solo, con mi trabajo, con los logros conseguidos y sobre todo con el estímulo de la amistad y la enorme profesionalidad que allí he encontrado.

¿Qué opinión tienes con respecto a la realidad del sector en la provincia de Alicante?

Se sobrevive como reinos de taifas. Da la impresión de que es un panorama sin orden ni concierto, solo con francotiradores con suerte y otros a los que además de esa suerte puntual les acompaña el trabajo. Desgraciadamente no se puede decir que en la actualidad haya un verdadero sector, cuando todo apuntaba hace 25 años a que iba a ser la provincia puntera del audiovisual en España. En la provincia hay mucho talento escondido, difícilmente visible por desgracia, porque también se vende mucho humo. Hay mucho intrusismo, alguno disfrazado con talonario de por medio. Un narcisismo estúpido que nada tiene que ver con la producción audiovisual.

Pero ese desconcierto, amén de lo acontecido con Canal 9, viene de la frustración heredada de la épica “Ciudad de la Luz” y de los que no supieron gestar el proyecto ni gestionarlo. Por eso hay que ir donde la oportunidad te llama, no es un sector fácil, pero tampoco imposible.

¿En qué crees que te puede ayudar Mediterrània Audiovisual o por qué es importante unirse a Mediterrània audiovisual?

En dar información, voz y visibilidad a los profesionales, a los estudiantes y a los interesados en el sector. También por la seriedad de sus planteamientos; falta profesionalidad en el sector y sobre todo falta mucha educación en el audiovisual en sectores como la infancia y la adolescencia. En ese hueco educativo se ha colado una mentalidad de reality show, de querer ser famoso y destacar sobre los demás a cualquier precio, más que de querer trabajar en una industria y potenciarla con tu propio trabajo, por eso hablaba antes de narcisismo. La asociación sin embargo, estimula el que la unión haga la fuerza precisamente ahora, en un momento importante a nivel autonómico, en el que empiezan a dejarse atrás las influencias políticas y la dedocracia, donde (re)nace À Punt Mèdia, parece que con otra vocación. Así sea.

También Mediterrània organiza actividades formativas, se centra en la educación, participa en acciones paralelas, festivales, da información sobre ayudas, becas y subvenciones, etc. A nuestra comunidad autónoma le acompaña una mala fama de oscuridad que no escapa al sector audiovisual ni a la televisión. Pasemos página y hagamos las cosas bien.

Y dentro del oficio otro elemento que quieras destacar?  No debemos olvidar que el oficio tiene la vertiente audio + visual y muchas veces descuidamos el audio por ser “invisible”. El sonido es el injustamente valorado, creo que es como la producción, se le supone que ha de estar bien y no notarse. Por eso creo que ha de cuidarse al máximo y darle el lugar que le corresponde dentro de cualquier tipo de producción audiovisual.