Docs València: 50 rupias, el precio de los sueños

Uno de los cines de Pakistán

Docs València: 50 rupias, el precio de los sueños

11:16 14 mayo in Blog, Entrevistas
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Como comentábamos en un anterior artículo, hay varios trabajos alicantinos seleccionados para participar en la I Edición de Docs València. Para esta primera edición se ha querido llamar la atención y potenciar obras valencianas, pues según la dirección del evento teniendo en cuenta la precaria situación del sector tras la desaparición de Canal 9, es importante disponer de estos espacios para fomentar la creación y el encuentro de este tipo de productos que no disponían un espacio en la ciudad.

Hablamos con uno de los creadores de los documentales, el periodista Roberto Esteve Navarro que en la actualidad trabaja para el medio Alicante Plaza y que lleva más de 20 años trabajando como reportero, coordinador de contenidos, editor de noticias, guionista y productor en programas informativos. Su traslado a Pakistán entre 2012 y 2015 como corresponsal hizo que diera el salto y se lanzará a realizar y producir 50 rupias, el precio de los sueños. La obra podrá verse en Valencia el miércoles 17 y sábado 20 de mayo a las 19h en la carpa de Docs a la plaça y el jueves 18 a las 17h en la sede Octubre CCC. 

¿Cómo nace la idea de crear este documental?

Me resultaba intrigantes que el talibán además de mezquitas, instituciones educativas, cuarteles, o comisarías y vehículos de las fuerzas de seguridad, atacase cines, tiendas de dvd o de música. Los dos atentados se produjeron sucesivamente, con pocos días de por medio, también las salas de cine erótico o pornográfico y quise saber más sobre el tema. Que ni siquiera se estuviera a salvo en un cines, me parecía que la situación había tocado techo. Se demostraba que a pesar de que los atentados se producían en zonas donde ya no había control del talibán, se seguía imponiendo su criterio. Lo que es haram, prohibido por el Islam (el cine) y de lo que es halal, permitido y ejecutado según marca el libro sagrado de los musulmanes, y la sharia.

¿Cómo fue el trabajo de investigación y de acceso a los profesionales de la industria de allí?

Robert Esteve

Robert Esteve

Este documental se realizó en apenas dos meses de trabajo previo. Tuve muchas entrevistas con gente que por miedo no quería ponerse delante de la cámara. Por otro lado Pakistán es un país donde no hay archivos más que los privados, además no es fácil llegar a la gente que los tiene y solo si vas con dinero por delante la mayoría de las veces obtienes lo que tienes. No tenía esa posibilidad, y mucho menos a la gente del cine. Uno no entra en Internet busca un agencia de representación y encuentra los actores, sus agentes y el medio de llegar a ellos y concertar una entrevista  si no eres una CNN, BBC por poner un ejemplo. Así que te pones en contacto con gente de la industria a la que tienes acceso en la capital, luego para viajar a determinadas zonas del país como Peshawar necesitas un fixer y un buen contacto que te evite los controles del ejército, de los servicios secretos y del talibán. Puede ser que tengas una entrevista pactada y después llegues y no quiera hablar contigo o no quiera ser grabado. En muchas ocasiones grabas o registras lo que puedes no lo que quieres. Este documental, excepto la grabación en el Rose Cinema, es un poco aquí te pillo aquí te grabo. Y No hay una segunda oportunidad. Tienes lo que has grabado, como lo hayas grabado y a casa.

¿Tienes planteado hacer una continuación de 50 rupias, el precio de los sueños?

Por supuesto hay una idea de seguir con una segunda parte, más que eso con una ampliación. Un documental mucho mejor producido.O simplemente producido y con un guión previo, cosas de las que carece 50 rupias, sobre el cine pastún en Afganistán y Pakistán. Es un sueño.

¿Hay varias imágenes de atentados cómo fue el acceso a disponer de estas imágenes?

La mayoría de las imágenes fueran grabadas por operadores que solían trabajar conmigo en el día día, en mi labor como corresponsal para diferentes canales de televisión tanto en Peshawar como en otras localidades.

¿Qué elemento fue más complicado de conseguir una vez que comenzaste la planificación del rodaje?

Uno de los cines de Pakistán

Uno de los cines de Pakistán

No hubo apenas planificación de rodaje más que en Rawalpindi, en el Rose Cinema. El resto fue una aventura. Coges el coche, te adentras en Lahore o en Peshawar, esperas que las visitas que ha pactado tu fixer sean lo suficientemente fructíferas y te proporcionen el material documental y testimonial que estás buscando. A veces lo consigues. Otras no. No dependes de ti. Dependes del trabajo del fixer. Que no te engañe, que te lleve donde quieres y te consiga lo que quieres. Además en muchos lugares no puedes exponerte públicamente con una cámara a grabar, ni siquiera en el interior de un cine, porque no sabes si a tu alrededor va a haber algún informador de los servicios secretos, del talibán, etc. No se trata de decir: hago un par de llamadas, y voy. No. Eso lo puedes hacer pero muchas veces no te sirve para nada.

Lo más difícil, muchas veces imposible, y que luego algunos han criticado de este documental es que no hay seguimiento de los personajes. ¿Por qué no hay un seguimiento de un personaje, de dos? me han preguntado. Lo que me demuestra que no tienen mucha idea de lo que es realizar un documental con una temática tan sensible como la que he tocado yo. Que no conocen el país, ni su situación, y el control que se ejerce desde los servicios secretos, el ejército, el propio talibán de los periodistas, sobre todo de los periodistas extranjeros. Ojalá pudiese haber hecho un seguimiento al gusto del tipo de documentales que parece que la crítica recibe con los brazos abiertos en estos momentos. Pero eso lleva mucho tiempo. Mucho dinero en fixers y en muchos casos, además, compensación monetaria a aquellos que quieres que aparezcan en tu documental. No estaba yo por la labor de esto último. Y aún así nunca puedes tener la seguridad de que el seguimiento va a tener un buen resultado. No es fácil, es más, diría que casi imposible que en una ciudad como Peshawar alguien te deje que le sigas con una cámara, a no ser que sea rico y famoso y tenga su propio servicio de seguridad.  Este documental lo he pagado yo de mi bolsillo. Mucho de lo que tengo me lo encontré por el caminó. Todo el mundo que habla lo hace porque quiso y me dejó entrar en su cine, en su casa, en su oficina, en sus estudios, sin pedir nada a cambio. Así que no estaba en condiciones de pedirles yo mucho más. Porque solo por ponerse delante de la cámara ya estaban estaban poniendo en peligro su vida y la de sus familias.

¿Cuánto tiempo tardaste en realizar las grabaciones?

En Lahore estuve tres  jornadas. En Peshawar otras dos jornadas, sin pernoctar para no ser localizado por servicios secretos. En Rawalpindi fueron  3 jornadas de grabación.

Sinopsis: En los años 70 Pakistán llegó a tener más de 700 cines, ahora apenas quedan 200, la mayoría salas de barrio que datan de la primera mitad del siglo XX. Este documental es un pequeño homenaje a todos aquellos que hacen posible que millones de paquistaníes pobres tengan sueños de celuloide por 50 rupias: a directores, actores y productores cuyas películas hacen que los más desfavorecidos de este país olviden la miserable vida que soportan.

¿Con qué elementos técnicos llevaste a cabo la producción?

Una cámara Panasonic XH1-A HD de cinta magnética MINIDV, un micrófono convencional, y un trípode. Tan solo llevé iluminación adicional en un par de días de grabación en Rawalpindi. En Peshawar cámara, trípode, micro, y andando.

Cartel

Cartel

¿50 rupias ha sido seleccionado en la I Edición de Docs València, qué significa para ti participar en este festival?

La verdad es que fue una sorpresa. Nos habían seleccionado hasta ahora en el Festival Cortada de Vitoria-Gasteiz, y también en el Torrelavega, que es este mismo mes de mayo. La verdad es que después de 2 años, está la historia muy superada. No soy una persona de cine, no tengo costumbre de preparar una distribución o un calendario de festivales. Apenas hemos invertido dinero en ello. Así que la selección en cualquier festival es una inmensa alegría. Un reconocimiento a un trabajo que, como he dicho antes, ni durante la grabación, ni durante la post producción, ni después de haber terminado el producto hemos tenido apoyo por parte de nadie. Este documental es una cabezonería. O lo terminaba o me iba a sentir muy frustrado. Así que estar en la sección FRAGMENTS, en la primera edición de DOCSVALENCIA, es una alegría inmensa, y la verdad nos hizo tanta ilusión que hasta hemos asistido a la gala inaugural en el Centro Cultural del Carme del pasado jueves.

¿Tienes pensado otro marco de distribución de la obra?

No. Esta historia para mí está superada. Agotada. Me gustaría seguir haciendo documentales pero no pertenezco a la industria, no soy de este sector, del cinematográfico ni del documental. Y por ahora no he visto a nadie interesado en apoyar una segunda parte, una ampliación de este mi primer documental, y mucho menos una disposición para buscar financiación para uno nuevo.

#NOTA: FIXER persona que vive en el país de origen, y que ayuda y tienes los contactos para conseguir las entrevistas. En Pakistán además permitió ir a zonas de conflicto y salir indemne. Hablan el idioma o dialecto local y la mayoría de veces son funcionarios o periodistas.

 

 

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